El calor extremo puede ser peligroso para los niños, advierten los expertos

Photo by form PxHere

Los casos de enfermedades relacionadas con el calor están aumentando con la temperatura promedio del aire, y los expertos dicen que casi la mitad de los que se enferman son niños.

POR EMMARIE HUETTEMAN / KAISER HEALTH NEWS

Con más temperaturas récord en el pronóstico para partes del país, los expertos en salud pública advierten que los niños son más susceptibles a las enfermedades causadas por el calor que los adultos, incluso más cuando están en el campo deportivo, viviendo sin aire acondicionado o esperando en un auto estacionado.

Los casos de enfermedades relacionadas con el calor están aumentando con la temperatura promedio del aire, y los expertos dicen que casi la mitad de los que se enferman son niños. La razón es doble: los cuerpos de los niños tienen más problemas para regular la temperatura que los de los adultos, y dependen de los adultos para protegerlos del sobrecalentamiento.

Los padres, entrenadores y otros cuidadores, que pueden experimentar el mismo calor de manera muy diferente a los niños, pueden tener dificultades para identificar una situación peligrosa o detectar los primeros síntomas de enfermedades relacionadas con el calor en los niños.

A medida que el calor récord se vuelve más frecuente, lo que plantea riesgos graves incluso para los adultos sanos, el número de casos de enfermedades relacionadas con el calor ha aumentado, incluso entre los niños. Los que corren mayor riesgo son los niños pequeños en vehículos estacionados y los adolescentes que regresan a la escuela y practican deportes durante los días más calurosos del año.

Cada año, más de 9,000 atletas de secundaria reciben tratamiento por enfermedades relacionadas con el calor.

Las enfermedades relacionadas con el calor ocurren cuando la exposición a altas temperaturas y humedad, que puede intensificarse con el esfuerzo físico, supera la capacidad del cuerpo para refrescarse. Los casos van desde leves, como erupciones benignas por calor en bebés, hasta más graves, cuando aumenta la temperatura central del cuerpo. Eso puede conducir a casos de insolación que amenazan la vida, diagnosticados una vez que la temperatura corporal sube por encima de los 104 grados, lo que puede causar una falla orgánica.

La prevención es clave. Los expertos enfatizan que beber mucha agua, evitar estar al aire libre durante las horas calurosas del mediodía y la tarde, y tomarlo con calma cuando se adapta al ejercicio son las formas más efectivas de evitar enfermarse.

Los cuerpos de los niños tardan más en aumentar la producción de sudor y aclimatarse en un ambiente cálido que los adultos, según muestra la investigación. Los niños pequeños también son más susceptibles a la deshidratación porque un porcentaje mayor de su peso corporal es agua.

Los bebés y los niños más pequeños también tienen más problemas para regular la temperatura de su cuerpo, en parte porque a menudo no reconocen cuándo deben beber más agua o quitarse la ropa para refrescarse. Un estudio de 1995 mostró que los niños pequeños que pasaron 30 minutos en una habitación a 95 grados vieron que su temperatura central aumentaba significativamente más y más rápido que la de sus madres, a pesar de que sudaban más que los adultos en relación con su tamaño.

Los pediatras aconsejan a los cuidadores que controlen la cantidad de agua que consumen los niños y los animen a beber antes de que la pidan. La sed indica que el cuerpo ya está deshidratado.

También deben vestir a los niños con ropa ligera y de colores claros; limitar el tiempo al aire libre durante las horas más calurosas; y busque formas de refrescarse, como visitar un lugar con aire acondicionado como una biblioteca, tomar un baño fresco o nadar.

Para abordar los riesgos para los estudiantes atletas, la Asociación Nacional de Entrenadores de Atletismo recomienda que los atletas de secundaria se aclimate aumentando gradualmente su actividad en el transcurso de dos semanas cuando regresen a su deporte para una nueva temporada, incluso aumentando lentamente la cantidad de cualquier equipo de protección que llevan.

Los expertos señalan que una cara enrojecida, fatiga, calambres musculares, dolor de cabeza, mareos, vómitos y mucha sudoración son algunos de los síntomas del agotamiento por calor, que puede convertirse en un golpe de calor si no se trata. Llame a un médico si los síntomas empeoran, como si el niño parece desorientado o no puede beber.

Es fundamental tomar medidas inmediatas para enfriar a un niño que experimenta agotamiento por calor o insolación. El niño debe ser llevado a un área sombreada o fresca; recibir líquidos frescos con sal, como bebidas deportivas; y quítese cualquier prenda sudada o pesada.

Para los adolescentes, sumergirse en un baño de hielo es la forma más efectiva de refrescar el cuerpo, mientras que a los niños más pequeños se les puede envolver en toallas frías y mojadas o rociarlos con agua tibia y colocarlos frente a un ventilador.

KHN (Kaiser Health News) es una sala de redacción nacional que produce periodismo detallado sobre temas de salud. Junto con Policy Analysis and Polling, KHN es uno de los tres principales programas operativos de KFF (Kaiser Family Foundation). KFF es una organización sin fines de lucro dotada que brinda información sobre temas de salud a la nación.