Récord tecnológico: un pequeño dispositivo capaz de almacenar 640 años de música sin parar

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Fuente de información: infibae Buscando soluciones a esta nueva necesidad, científicos de IBM y Sony lograron batir en un nuevo record de almacenamiento de datos con la creación de un cartucho de cinta magnética capaz de guardar información equivalente a 330 millones de libros. El dispositivo logra una densidad de 201 gigabytes por pulgada cuadrada, es decir, más de 20 veces la densidad convencional de las cintas magnéticas comerciales por su tecnología de pulverización catódica.

Las cintas magnéticas llevan 60 años en el mercado. Desde entonces han ido mejorando, aumentando su velocidad y capacidad de almacenamiento.

¿Por qué se apuesta a ella con fuertes inversiones en investigación? Porque presenta varias ventajas, es barata, tiene gran capacidad de almacenamiento con poco consumo de energía, disipa menos calor, y es extremadamente resistente, lo que le permite durar más de 20 o 30 años – como podemos ver si intentamos reproducir cintas de cassete o VHS viejos.

330 terabytes de datos equivalen a:

4 torres Eiffel de DVD o BluRay completamente grabados
5,5 millones de horas música (640 años sin parar)
82.500 películas full HD de dos horas
330 millones de libros
Infobae habló con Juan Felipe Cura Vázquez, encargado de área de IBM por Latinoamérica, quien nos explica por qué apuestan a esta tecnología, que sigue más vigente y mejorada que nunca.

-¿Por qué apostaron a este desarrollo?

Porque es muy necesario para el futuro. Especialmente con la nube, se requieren soluciones de almacenamiento que sean baratas, resistentes y que tengan una capacidad de almacenamiento muchísimo más grande que las que existen actualmente. Por eso seguimos desarrollando cada vez más estas tecnologías de cintas.

¿En qué tipo de cliente están pensado?

— Básicamente en aquellas entidades que generan mucha información diariamente: bancos, empresas de telecomunicaciones, prospección de petróleo y nube. Imaginate lo que se graba día a día en la nube, eso tiene que ser almacenado. Si simplemente lo grabas en un disco – sea electrónico o electromecánico – el consumo de energía es muy alto. Con el tiempo el espacio que esto ocupa es gigantesco. Entonces, para estos clientes, esto encaja como un guante porque puedes almacenar muchísima información sin generar calor y guardarla por 20, 30, 40 años.

¿Puede aprovecharse este tipo de tecnología para pensar otros subproductos para el consumidor individual?

— Claro que sí. Imaginate que tienes un proveedor de internet que te ofrece películas, por ejemplo. ¿Por qué guardarlas en un disco? Van a consumir espacio y van a generar mucho calor. Entonces, para una película que es un poco más antigua pero te gustaría reverla o enseñarla a otra persona, automáticamente este proveedor puede leer los datos de esta cinta y transferirlos por la web.

En el día a día, los datos que son activos están en aparatos electrónicos que son caros, pero que son muy rápidos y necesarios. Pero, para aquellos otros datos que ya no necesitan estar ultra disponibles, pueden ir a estas cintas que tienen una gran capacidad y garantía de tiempo de almacenamiento.

¿Qué pasa con la seguridad de esta tecnología?

Este es un punto muy importante. La verdad que con la cinta es espectacular. En 60 años no hubo ni una única noticia de un virus en cinta. Puedes tener virus en memorias, en discos, en celulares, en computadoras, pero no en cinta, ya que está extremadamente protegida. Y si pierdes la cinta por alguna razón, nadie puede leerla porque toda la información está encriptada. Entonces la seguridad de la información está más que garantizada. Y la posibilidad de que un hacker de grabe un virus en la cinta, es completamente imposible. En los últimos 60 años nadie lo logró, yo estoy seguro que en los siguientes 60 años nadie lo va a lograr tampoco por sus características.