Un juez federal de Washington D.C. ordenó este jueves suspender las deportaciones de solicitantes de asilo que huyen de la violencia doméstica o de las pandillas en sus países, una medida impulsada por el presidente, Donald Trump, y su Gobierno.

Según la Unión Americana de Derechos Civiles (ACLU), demandante en el caso contra el Ejecutivo, el magistrado Emmet G. Sullivan decidió emitir una orden de bloqueo de estas prácticas implementadas hace semanas por el fiscal general Jeff Sessions, quien ordenó rechazar por defecto estas peticiones de asilo.

El juez también decidió frenar el proceso de deportación de una madre y su hija, que ya se encontraban en un avión rumbo a su país de origen en Centroamérica, a pesar de que se había garantizado previamente que no se procedería con ninguna deportación hasta la medianoche del jueves.                                                                                               En este sentido, el magistrado de la corte de Washington consideró “inaceptable” que alguien fuera expulsado del país mientras aún se decidía sobre su causa en un tribunal federal.                                                                                                                      En un documento publicado el 11 de junio por el Departamento de Justicia, Sessions precisó que “en general” las víctimas de violencia doméstica o de pandillas “no serán elegibles para el asilo”.