Foto: micanaldepanama.com

Con información del New York Times

Una sequía severa en Panamá ha provocado que haya niveles de agua más bajos en el canal, lo que ha obligado a que se restrinja la cantidad de carga de las embarcaciones más grandes para que puedan navegar por la cuenca.

“Los últimos cinco meses han sido la temporada más seca en toda la historia del canal”, dijo Carlos Vargas, vicepresidente de Ambiente, Agua y Energía de la Autoridad del Canal.
El canal —una maravilla de la ingeniería que provee un cruce corto entre el Atlántico y el Pacífico— maneja alrededor del cinco por ciento de todo el comercio marítimo, por lo que la más mínima interrupción ahí tiene un efecto en la economía global. Y los problemas por los niveles de agua en ese sitio se podrían volver cada vez más comunes.

El órgano que rige el canal impuso límites a las embarcaciones para que aligeren su carga a fin de que queden más sobre la superficie del agua, porque de otro modo podrían encallar.
Aunque ya terminó la temporada seca y se han reanudado las lluvias, Vargas dijo que se mantendrán algunas de las restricciones en el canal durante el verano. Estas limitaciones se podrían volver más comunes si el cambio climático provoca tormentas más extremas o periodos secos más largos, como los científicos prevén que suceda.

La sequía está relacionada con el fenómeno de El Niño, que empezó antes este año y que se prevé continuará hasta el otoño. Con El Niño, las aguas superficiales que son más calurosas se presentan en el Pacífico ecuatorial y tienen un efecto en los patrones climáticos en muchas partes del mundo, incluyendo la cantidad de lluvia que cae en Centroamérica.

La Autoridad del Canal avisa de las restricciones con mucha antelación para que los encargados del cargamento calculen qué tanto peso pueden poner en sus embarcaciones para que transiten por el canal de 75 kilómetros. De otro modo, el peso que se exceda debe ser descargado en Panamá.

Desde que se hizo el anuncio en febrero, el máximo para el calado se ha reducido en cinco ocasiones. Para el 28 de mayo será de 43 pies, 7 pies (casi dos metros) menos de lo acostumbrado.

La gestión hídrica siempre ha sido una parte crítica de las operaciones de un canal, pero se volvió aún más importante cuando se construyeron las esclusas grandes en la expansión. Cada vez que un barco transita por el canal se pierden unos 50 millones de galones o 190 millones de litros de agua fresca hacia los océanos.

Esa agua proviene de dos lagos artificiales, Gatún —por el cual pasan las embarcaciones como parte del canal— y Alajuela. Los lagos también proveen de agua a mucha de la población en Panamá.

Acerca de los desafíos a largo plazo para el canal, Vargas comentó que la solución es tener más agua. “No nos quedan dudas de que necesitamos construir más represas”, dijo. “Creemos que son la manera más efectiva de mitigar el cambio climático”.

Pero añadir nuevos embalses sería una acción costosa y tardada. No hay más agua disponible de la cuenca del río Chagres, que alimenta los lagos Gatún y Alajuela. Para tener agua nueva tendrían que usarse cuencas más alejadas del canal, para lo que deberían construirse tanto túneles como diques.